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miércoles, 23 de mayo de 2012

Droga y Felicidad

La copa tiene algo más. Estoy seguro. 
No suelo ver colores que no existen luego de un par de tragos de whisky. 

Las emociones malas se transforman en frío y sonrisas. 
El desamor intenta vengarse. 
Pienso que moriré en este desagradable lapso, pero mis amigos golpean mi espalda y me dicen que luego de un momento la angustia se desvanecerá… junto conmigo. 

No soy capaz de distinguir si eso que vuela sobre mí es un ave o un dragón… pero veo que expulsa fuego, así que debe ser un dragón. 
_Mierda ¡Vamos a cazarlo! – grito alegre e ilusionado. 
Todos se ríen alrededor. Yo me sumo a las risas, aún sabiendo que lo más probable es que yo sea la causa del alboroto y las burlas. 

Las voces de mis amigos desaparecen de a poco. 
Llegan otros invitados. 

Una nave espacial intenta llevarme, pero yo la esquivo con destreza. 
Luego me arrepiento de no haberme ido con aquellos seres… Les hubiera pedido que me dejaran en algún planeta más árido… 

La sensación de vértigo se esfuma… Me siento capaz de morir y de matar sin gritar ni hacer mueca alguna. 

Gotas de fría agua oceánica resbalan por mi cuerpo, juntándose con las gotas tibias que bajan por la entrepierna. 

Una luz extraña aparece a lo lejos pero no puedo identificarla bien… Podría ser cualquier cosa: una linterna, un foco de un camión, el luminoso clítoris de un hada, el apocalipsis… 

La luz está al final de las horas. 
Por fin llego y me duermo en esa inmensa claridad. 

Solo quiero que sea mañana, para poder vivir esto nuevamente.

lunes, 21 de mayo de 2012

DEL AMOR Y LA LOCURA


Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.
Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
- ¿Vamos a jugar a las escondidas?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
- ¿A las escondidas?... ¿y cómo es eso?
- Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de
ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió noesconderse, ¿para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que
le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO
que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos... ¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si la hendija de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD...
Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.
El OLVIDO... se me olvidó dónde se escondió... pero eso no es lo importante.
Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal... y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
- ¡¡¡Un millón!!!- contó la LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología... A la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO.
El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió
a la BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse...
Así fue encontrando a todos... al TALENTO entre la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas... pero sólo el AMOR no
aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba dándose por vencida divisó un rosal y sus rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto un doloroso grito se escuchó... Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse...lloró, rogó,
imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra.
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

lunes, 13 de febrero de 2012

EL HEREDERO - Entrega Cuarta



El Emperador reposaba en su trono con una copa de licor en su mano derecha. Se dormitaba. Comenzaba a visualizar experiencias oníricas que duraban instantes. Los Aduladores observaban la patética existencia de Su Majestad y aprobaban mecánicamente cada gesto, cada palabra, cada broma y cada decisión. Después de todo, para eso eran Los Aduladores…
La puerta principal del palacio se abrió repentina y brutalmente; un hombre grande, de rasgos marcados a cuchillo, mirada turbia, respiración agitada, dagas y revólveres próximos a sus manos siempre dispuestos a cumplir su misión. El silencio se vio interrumpido por la abrupta entrada de El exterminador.
      -Señor, se nos escapó –expresó el recién llegado.
      -¡¡¡Sabes que no me gustan las malas noticias!!!
El Emperador gritó esto ultimo y estrelló la copa de licor contra el suelo, manchando su cara alfombra y esparciendo restos de vidrios por todo el salón. Los Aduladores huyeron y el eco se perdió en cada rincón de la morada.
      -Un hombre así es peligroso, puede comenzar una rebelión en la Metropolis y no queremos que El Pueblo se rebele… lo queremos manso y sumiso.
El Emperador sonó desafiante, no admitía el error, esa era una palabra que no figuraba en su vocabulario y que se paga caro en su entorno.
      -Nnno señor –El Exterminador parecía nervioso.Jamas fallaba, siempre eliminaba a los oponentes del régimen a sangre fria.
      -Quiero su cabeza para servir dentro de su cráneo comida en mi próximo banquete.Se verá bien con un arreglo floral a su alrededor. Su cadáver será expuesto en la plaza para que el próximo valiente considere sus intenciones.En cuanto a usted… vaya a la Catedral, pregunte por El Lucrador, es un espia que lo ayudara.
      - ¿Pero… y El Sacerdote?
      -Descuide… ya nos encargamos de el…


jueves, 2 de febrero de 2012

EL EFECTO SÁBATO.

Un chico de dieciocho años está aburrido, es de noche y no puede dormir. Para apaciguar su desesperación fuma marihuana como último (o primer) recurso. Las ganas de no dormir, o imposibilidad, a esta altura no hay diferencia, continúan. La hierba cumple con su objetivo a medias, si bien lo anestesia y le permite al chico ver colores nuevos y oír sonidos que sabe que no están allí, fracasó en su objetivo primordial, que era el de hacerlo dormir.
Con desconsuelo y tristeza baja las escaleras. Se dirige a la biblioteca de la familia. Encuentra un libro de tapa dura de Ernesto Sábato. Es Sobre Héroes y Tumbas, y sin saberlo el chico comienza a leerlo. Lo que él no sabe es que es ese momento su vida está a punto de cambiar.
Encontró en Alejandra su primer amor. Es verdad, antes de ella había tenido un romance fugaz con su mejor amiga, algo que no superó el par de besos, cosa que por supuesto, arruinó la amistad. Pero Alejandra le cambió la vida. Lo triste de Sobre Héroes y Tumbas es que desde la primer página ya se sabe que Alejandra muere, y se sabe cómo.
Desde esa noche, en medio de la influencia de las drogas, el chico se puso un objetivo. Tengo que encontrar a Alejandra, se dijo. Tampoco el chico come vidrio, siempre supo que Alejandra es un personaje, y que más grave aun, es un personaje muerto. Su búsqueda se trataba más bien de encontrar a alguien como ella. Su esperanza se basaba en: si Sábato creo algo así, es porque se debió influenciar o inspirar en alguien, Alejandra, en algún lugar del mundo y del tiempo, existió.
Creyó encontrarla en una rubia, otra amiga de quien también disfruto de los placeres de la carne, y con quien, como no podía ser de otra forma, la amistad se vio arruinada.
¿Como hacía Martín para resguardar la amistad con Alejandra luego de intimar? No lo sabía. Claro que el consuelo de tontos sería decir, bueno, así le fue a Martín, y así le fue a Alejandra. Pero el chico no escarmentó y siguió con su búsqueda.
Así pasaron algunas chicas por su vida, hasta que se dio cuenta que la búsqueda sería más difícil de lo que en un principio aparentaba. En su afán por encontrarla se aisló del mundo. Aislarse generó que a sus alrededores sus amigos y amigas se vieran alterados. Comenzó a ser raro. Comenzó a escribir. A tocar la guitarra. A pintar. Cuando Alejandra llegue tengo que estar preparado para regalarle lo que ella es, una obra de arte. Cada tanto alguna chica le llamaba la atención, entonces él le regalaba poemas, canciones, cuentos, dibujos; cosa que por otro lado generaba el amor en otras mujeres que él se fue encargando de rebotar una por una. O es Alejandra o Nadie.
Rechazó a tantas mujeres como pudo, de algunas hasta se arrepintió en silencio, no por creer que estaba rechazando a Alejandra, sino porque a veces bien vale la pena comer algo rico por el solo gusto de comerlo. Pero no lo hizo.
Creyó encontrarla una noche, ebrio y resignado. Y si bien esta última mujer fue lo más cercano a Alejandra que encontró, no lo era. Alejandra no existe se dijo, y una nueva teoría se le vino a la mente. Quizás Sábato no se inspiró en nadie, y solo haya creado a Alejandra como un ideal de mujer perfecta, inalcanzable, un ideal de lo que realmente es el amor, porque al fin y al cabo, una obra de arte no es más que eso, una declaración honesta de amor, nada más digno que una obra de arte, nada nos muestra más como somos que un poema propio, una pintura. Nada de eso alcanza para encontrar el amor, el amor es o no es. No hay forma de enamorar a alguien. Es a primera vista o no es.
El chico entendió a Sábato y se sintió identificado con él como nunca jamás se identificó con alguien. Existía alguien en este mundo que sufrió como él, y fue capaz de plasmarlo en una novela, quizás la haya escrito para conquistar el corazón de una mujer, quizás su amor imposible tenía forma de Alejandra. Pero no alcanza, nunca alcanza cuando no te aman y no te corresponden no hay arte que valga, y los poemas y canciones y esculturas terminan siendo eso, una muestra de amor a alguien no correspondido.
El chico, terco como una piedra, es el día de hoy que sigue buscando a Alejandra, tal vez como excusa para seguir escribiendo y pintando, porque posiblemente lo que el chico esté buscando sea el amor verdadero.
Pero como se dijo antes, el chico no come vidrio.

martes, 24 de enero de 2012

EL HEREDERO - Entrega Tercera

El Lucrador está a la espera de algún síntoma de debilidad. Aguarda allí, detrás de su lujoso altar, por algún alma en pena que le de comer, según se comenta por las calles de la Metrópolis, el Lucrador es una especie de Vampiro que se alimenta de las almas de los ingenuos.
El Heredero ingresa al recinto, a su alrededor todo es lujo, oleos caros, estatuas, murales, oro, oro y más oro.
- Disculpe - dice - Pero ya no se en quien creer.
- Ah - responde el Lucrador - Vino usted al lugar justo.
- No lo escuches - una voz sensual se oyó por detrás de una puerta lateral - Solo trata de engañarte. Ven conmigo.
La orden fue como la voz de una sirena, hipnótica, imposible de negarse. El Heredero caminó hacia ella mientras podía oír a sus espaldas los insultos del Lucrador.
- Él no es el Sacerdote - dijo mientras se acomobada el vestido la Dama de Blanco - Es solo un impostor bien logrado, como todo en la Metrópolis.
- ¿Cómo?
- Tienes mucho que aprender sobre la Metrópolis. Te estaba esperando, el Sacerdote me habló mucho de ti. Por desgracia no soy la única que te estaba esperando.
En las afueras del Palacio se escuchan gritos de tortura. El Emperador no tiene resguardo alguno a la hora de hacer hablar a sus informantes.
- ¡¡Juro que solo lo vi llegar!! - suplicaba la víctima - ¡¡Ingresó en la Catedral!!
El Emperador hizo un gesto con sus dedos y segundos después la cabeza de la víctima estaba rodando por el suelo. Su orden fue clara. - Mátenlo.
El Heredero y la Dama de Blanco iban camino al Ghetto, un lugar que hacía años no se utilizaba y que serviría muy bien como guarida. Camino allí, el Heredero volvió a oír ese susurro distante en el viento, la voz de un anciano.
- ¿Heredero de qué? - decía la voz.
- ¡¡No lo sé!! - gritó a la nada.
- ¿Estás bien? - se preocupó la Dama.
- No lo sé - murmuró muy bajito.

jueves, 5 de enero de 2012

EL HEREDERO - Entrega Segunda


El Heredero lo sabía, siempre en algún punto lo sabia, aunque a veces dudaba. Deambulaba por las calles de la Metrópolis ahuyentando visiones, caminando por pisos desprovistos de toda clase de higiene, rodeado de seres en igualdad de condiciones, el lo sabia… solo que quiso dudar, solo por intentar vanamente auto convencerse que esa realidad no era tal. Era una especie de infierno de juego clandestino, prostitución, smog  y vicios para El Pueblo.
-         Deberían haber llamado a este lugar El Emporio de la Corrupción en lugar de Metrópolis – pensó mientras cruzaba la plaza donde la chusma ignorante se dispersaba luego de ver como masacraban al último de los débiles hallados a fin de saciar su apetito morboso.  Se dirigía hacia su casa, ubicada en un barrio marginal llamado El Ghetto.
-         ¿Heredero de que? – Le sugirió una voz tan lejana como difusa, casi como una revelación. Los primeros vestigios de paranoia se hicieron presentes. Miró hacia todos lados y la plaza se hallaba aun como un hormiguero sádico en descomposición, se paralizo por completo y su estructura ósea estaba a punto de colapsar. Levantó sus estropeados ojos y la imagen de la Catedral lo llevó a continuar movilizándose hacia allí. A punto de cruzar una gran avenida, se encontró cara a cara con la gran estatua que celebra la gloria del Emperador; sintió que su sangre hervía al ver el rostro de ese déspota y escupió en el ojo de la misma.
Comenzó a experimentar una mezcla de liberación, mas paranoia y esto último  lo llenaba de angustia, pues sabía que El Exterminador, ese mercenario contratado por El Emperador para eliminar cualquier demostración de desagrado a su régimen, comenzaría a buscarlo para cumplir su tarea.
Acarreado por la inercia, cuando tomó conciencia que ya estaba en las puertas de la Catedral se oyó un suspiro salir de sus labios:  -¿Todavía queda en quien creer?

lunes, 2 de enero de 2012

EL HEREDERO - Entrega Primera

El Heredero busca su futuro inminente mientras cae al abismo de su propia existencia. Nada desconsolado en un mar de turbias aguas solo para darse cuenta que se encuentra en el medio del desierto. Solo. Desconcertado. Al borde del llanto. Caminando por esa fina linea que divide la cordura de la locura.

En las afueras de la ciudad solo permanecen en pie las ruinas de lo que alguna vez trató de ser, una gran catedral de sobriedad sin pereza, para aquellos que intentan disfrutar de la buena vida sin anestesia, porque la anestesia es para los débiles, y en esta Metrópolis los débiles no tienen permiso ni derecho a ingresar; por el contrario, son colgados en la plaza central frente a una multitud sedienta de sangre que grita que quieren más, el Pueblo siempre quiere más sangre.

Si el Pueblo pide sangre, el Emperador les da sangre. El Emperador es un demagogo que no quiere perder su poder.

Lo que el Emperador no sabe es que el Heredero viene avanzando a paso lento, muy lento pero firme, para reclamar lo que su sangre exige.

Poder.